10 excéntricas lecciones de liderazgo desde House of Cards

Qué tan buenos son los consejos de uno de los personajes más maquiavélicos, de una de las series más exitosas en EU? Consultamos a dos coaches expertos en emprendimiento y liderazgo para que nos dieran una perspectiva al respecto.

 

El 14 de febrero se estrenó la muy esperada segunda temporada de House of Cards , serie exclusiva de Netflix, estelarizada por Kevin Spacey, que ha ganado tres premios Emmy y lleva a cuestas cuatro nominaciones a los Globos de Oro 2014.

La hazaña exitosa de House of Cards no recae sólo en que es una serie dramática bien producida, confeccionada como un nuevo esquema de transmisión en línea, sino por lo bien concebidos que están los personajes principales, siendo el que interpreta Spacey el más genial de todos.

Más de un emprendedor, dueño de empresa o político se ha declarado fiel seguidor de los consejos de Francis Underwood, congresista estadounidense en busca de la dirección de la Casa Blanca a como dé lugar. No obstante, tenerlo como rol model puede parecer pernicioso para algunos.

Las máximas estratégicas, maquiavélicas y, en muchas ocasiones, carentes de ética y moral, de Underwood han sido tomadas como un buen consejo para llegar a los propósitos de éxito empresarial y liderazgo.

Para contrarrestar los consejos que nos da Francis, quien ya vimos que no descansará hasta llegar a ser presidente de EU, consultamos a dos expertos en emprendimiento y liderazgo para que rectificaran o desmintieran las malévolas máximas de Underwood. Alejandro Meza, coach especializado en emprendimiento estratégico, y Jean-Paul Chevalier, coach para alta colaboración y liderazgo, nos ayudan a tener un panorama más certero.

1. La competencia es un ave tan rara en estos lares, que siempre la aprecio con gusto cuando logro verla.

Alejandro Meza (AM): Tener una perspectiva así abre más puertas de las que cierra. Con un leve toque de presunción y hasta sarcasmo, esta frase remarca la seguridad personal del individuo que posee gran confianza en conseguir sus objetivos.

Jean-Paul Chevalier (JP): La competencia, ya sea externa o interna, no se vive en blanco y negro. No se trata de “yo gano y tú pierdes”, tiene muchos más colores y, al final, el líder consciente ve en la competencia la oportunidad de “Todos Ganamos”.

2. Siempre está bien que te deban favores.

JP: Cuando un favor es entendido como una moneda de cambio y conlleva energía de control, no sirve al líder consciente.

AM: Generar apoyo a otros siempre resulta benéfico para todos, aunque en el pedir está el dar. Esas “ayudaditas anteriores” de tu parte, te pueden servir de escalón, es real y aplica en todos los ámbitos, pues tienes “puntos a favor”. Cuidado con la forma de pedir; no te conviertas en un “cobrafavores”, pues al poco tiempo te tacharán de chantajista.

3. Empezar de cero suena a “cero a la izquierda”, me gusta empezar de nuevo.

AM: Buena perspectiva, nunca se comienza de cero. Sólo empiezan de cero quienes no han aprendido nada en el camino. Empezar de cero es una perspectiva debilitante que implica no reconocer lo que tienes, el aprendizaje previo y tu trayectoria.

JP: ¡Extraordinaria cita! Empezar de cero borra automáticamente las enseñanzas de las experiencias pasadas. Quien pretende ignorar el pasado está condenado a repetirlo.

4. El éxito es una mezcla de preparación y suerte.

JP: La suerte no existe de forma libre para el líder consciente. Cuando se vive en un estado muy despierto en que todo es “una oportunidad para”, y se suma la constante preparación (además de tener un norte claro, un propósito y una estrategia escrita con lápiz) simplemente te colocas en una posición en la que puedes ver mejor, conectar mejor y aprovechar cualquier ventana que se abra.

AM: La palabra preparación incluye el prefijo pre (antes de), y ese “antes de” no siempre resulta. ¿Por qué crees que hay cientos de personas preparadas que están desempleadas?

La técnica, la disciplina, la organización, las habilidades personales, sociales y hasta la astucia, se relacionan más con el éxito actualmente, que la preparación, por ello hay cada vez más empresarios que emplean a personas mejor preparadas que ellos.

En cuanto a la suerte, me gusta pensar en dos tipos: la fantástica, algo así como “ganarte la lotería”, y la suerte provocada “levantarte de tu asiento” y buscar estar en los lugares correctos en el momento correcto.

5. Para algunas personas, el orgullo es su punto fuerte y también su debilidad; si consigues parecer humilde delante de ellos, harán cualquier cosa que les pidas. 

JP: Casi ninguna palabra tiene una connotación negativa por sí sola (orgullo y humildad). Todo cambia según la intención, energía o sentimiento que alberga la palabra. El líder consciente reconoce que si no se presenta y no funciona desde un lugar muy natural a él, la gente, tarde o temprano, lo notará. Y cuando suceda, perderá toda credibilidad.

La cita transmite una escénica maquiavélica. ¿Cuánta energía se debe dedicar para manipular y engañar?

AM: La humildad es reconocer el valor personal y de terceros, pero en la justa medida, fortalezas y debilidades por igual. Las personas con orgullo son aquellas que sobrevaloran sus logros y aciertos, sin generar un balance con sus desaciertos y debilidades, por lo que pierden piso.

Este aspecto no necesariamente  te apoyará. Existen empresarios y cabezas organizacionales con  orgullo excesivo, que al ver personas que se relacionan con humildad, por miopía mental,  las consideran débiles o con falta de carácter, lo que les lleva a no negociar o tratar con ellas, menospreciándolas por lo aparente.

6. Hay muchas cosas sagradas a las que les tengo respeto, las reglas no están entre ellas. 

AM: Un líder crea sus reglas y sabe seguirlas, y reconoce que los objetivos muchas veces pueden verse obstaculizados por reglas impuestas.

Esto es una constante organizacional. Reglas y vistos buenos llevan a gerentes y directivos a  saltarse las reglas. Saber decir qué no y qué sí, es una importante labor. La adaptación y negociación de reglas “para poner el balón en tu cancha” puede ser de gran ayuda, pero sí habrá que respetarlas para mantener en ciertos espacios un balance y no detonar enemigos en el camino.

JP: La reglas son marcos de referencia escritas para un momento en particular. Sin embargo, las condiciones cambian constantemente y un líder consciente revisa las reglas (así como suposiciones y fundamentos), para evitar que se conviertan en lastres que impidan mover las velas y aprovechar los vientos que soplen en un determinado momento.

7. El poder es como los bienes raíces: importa la ubicación, la ubicación, la ubicación… Cuanto más cerca estés de la fuente más valdrá tu propiedad.

JP: El poder desde el ego no tiene lugar en la cabeza de un líder consciente. Es un juego que no le interesa jugar.

8. El dinero puede ser una gran mansión en Sarasota que empieza a derrumbarse en 10 años. El poder es una sólida construcción de piedra que perdura por siglos. 

AM: Los problemas muchas veces no se resuelven con dinero, y en ocasiones el círculo de influencia es importante. El poder juega de otra manera.

JP: Los “líderes” que funcionan con el motor del poder, motivan usando el miedo. Y el miedo no es una fuente de energía sostenible. Siempre llega el día en que la gente se cansa de sentirlo.

9. Si quieres poder y liderazgo, a veces tienes que actuar como un sinvergüenza. 

JP: Desde la visión del líder consciente, el poder y el liderazgo no caben en el mismo espacio.

AM: El problema de muchos estriba en la valoración personal. Las personas que consiguen sus objetivos en ocasiones son claras, tajantes y hasta pueden llegar a ser bruscas en su trato porque tienen claro lo que tienen que hacer y cómo hacerlo, pero eso dista mucho de ser un “sinvergüenza”.

10. Así es como se devora una ballena, mordisco a mordisco. 

AM: Esta estrategia se aplica en distintos ámbitos para generar ganancias macro, a mediano y largo plazo, como el aumento a la gasolina. Las personas que más consiguen trabajan todos los días en pequeñas ‘micrometas’.  Una mordida a la vez.

JP: Cada mordida debilita y hace sangrar. No masticar un bocado más grande que tu boca.

Si quitamos la connotación que lleva en la serie, hablamos tal vez de la capacidad de un líder para “romper” en pedazos digeribles para su equipo un plan estratégico muy bien diseñado.

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