Errores que causan la muerte de un negocio en 5 años

Pareciera que los números juegan en contra del emprendimiento. Según un estudio del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la esperanza de vida de un negocio es de 7.7 años, y en porcentajes, a los 20 años solo sobrevive el 11% de los negocios, a los cinco años ya murió el 70% y a los 10 el 78%.

Según el reporte Demografía Económica, los negocios más pequeños, que constituyen el 95% de las empresas en el país, son los más volátiles, y la esperanza de vida tiene un comportamiento creciente conforme aumenta la edad de los negocios.

¿Cuáles son los errores que cometen los empresarios para quebrar en tan poco tiempo? Horacio Mendoza, director de la Consultora de Marketing y Desarrollo Humano Mendoza, Córdova y Asociados, asegura que los emprendedores carecen planes de negocio correctos, no se preparan en temas de administración, y el tema de marketing lo dejan a un lado o incompleto.

Un negocio se empieza por inspiración (tengo una oportunidad), herencia (vas, te toca) o desesperación (no tengo otra opción)

“Un empresario debe entender cómo funcionan los negocios (generación de producto de valor, marketing, venta, entrega y finanzas), cómo funcionan los sistemas y cómo funcionan las personas”, dice Mendoza, quien identifica cinco errores básicos al iniciar un negocio.

1.- No elegir a las personas adecuadas

Los empresarios no le dan la importancia que tiene, cuando todos los trabajadores deben tener aptitud, actitud, habilidades, experiencia, disponibilidad, honestidad y lealtad. Pueden carecer de alguna de las primeras cinco, pero no de las últimas dos, señala el consultor.

2.- No tener claro quién es tu competencia directa o indirecta

En este punto también es un error desconocer si el producto que quieres ofrecer, el mercado lo necesita. “Necesitas tener el producto adecuado para el cliente correcto, en el lugar indicado, al precio que corresponda”.

3.- Vicios administrativos

Un error muy común es que no se separa el dinero personal del dinero del negocio. En una cuenta tiene que estar el dinero del empresario, y en otra el dinero de la empresa. “Hay que tener claro que es utilidad, que es inventario, y que es capital”.

4.- No calcular bien los precios

En el precio tengo que recuperar mis costos, debo tener la utilidad que quiero y debo estar en el mercado. Para determinar el precio hay que recordar las tres “c”: costos, clientes, y competencia.

5.- Mal manejo de las finanzas

Debemos aprender como empresarios, a manejar los recursos a nuestro favor. Nuestro negocio debe ser rentable y no que sea grande o con un mayor número de empleados.

“Es necesario validar que el producto o servicio que ofrecen sea o siga siendo el que necesita o desea y pueda pagar el mercado, monitorear qué está haciendo el más exitoso en su sector y mejorarlo, además de investigar cómo ha cambiado el mercado y ajustar la oferta”, dice Mendoza.

La importancia de la sucesión

El reporte del INEGI apunta que los establecimientos más pequeños tienen menor esperanza de vida. Si hablamos de un negocio de 2 personas, tiene un promedio de 6.9 años, los de 3-5 personas tienen 8.4 años promedio de vida, de 6 a 10 personas sube a 15 años, mientras que los de 16 a 20 personas tienen 23.3 años.

En este apartado, para darle más vida a un negocio es necesario tener un plan de sucesión, señala Ricardo Aparicio, director del Centro de investigación de Familias Empresarios, del Instituto Panamericano de Alta dirección de Empresa (Ipade).

El académico señala que el grueso de los negocios en México es familiar, desde una tienda de abarrotes, hasta una mediana o gran empresa, por lo que los dueños deben preparar el cambio generacional a través de la institucionalización y profesionalización del negocio. El negocio no depende solo del fundador, sino que hay un equipo que lo puede manejar.

“La institucionalización tiene que ver con el manejo del poder y del dinero. Tiene que ver con tener órganos de gobierno (consejo de administración) y una asamblea de accionistas y socios comprometidos con ser buenos dueños”, explica.

Una segunda etapa es preparar a la familia a través de un proceso de educación para decidir si como familia empresarial van a funcionar de manera armónica y unida.

El tercer paso es la preparación del fundador para dejar el negocio. “Este paso es muy complicado porque el fundador debe retirarse en vida y en facultades para asegurarse que el negocio va a funcionar cuando ya no esté”.

El último paso es preparar a los sucesores para que sepan administrar el patrimonio que reciben. En general, estos cuatro pasos pueden llevar entre cinco y 10 años, según el académico del Ipade.

“Muchas ocasiones no superan el traspaso generacional porque le quitan recursos para poder funcionar, por las fricciones que hay entre los hermanos, o por una parálisis por el exceso de conflicto, y en esas ocasiones optan por venderlo”, dice Ricardo Aparicio.

Fuente: AltoNivel.com

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